¿Qué pasará con el campo? Preocupación e incertidumbre del sector productivo

De acuerdo a un informe del CREEBBA, la cuestión climática, el atraso cambiario y los valores internacionales constituyen un escenario complejo para el chacarero. Se espera un aumento de la producción de granos en esta temporada.
En un contexto signado por la caída en los valores internacionales de los granos, adversas condiciones climáticas para la producción y atraso cambiario, el sector agrícola de nuestro país -en especial, el del Sudoeste Bonaerense- continúa frente a un escenario de preocupación e incertidumbre.
Todos estos factores, señala un informe del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca, Argentina, complejizan las decisiones que deben tomar los productores. Así, muchos optan por retrasar la comercialización de sus cultivos como estrategia para protegerse de la pérdida de poder adquisitivo del peso y de la inflación que alcanzó 117,8 % durante 2024 según el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Sin embargo, esta práctica está limitada por las necesidades financieras inmediatas para cubrir costos operativos y preparar las próximas campañas, sumado al alto impacto financiero de la disminución de la brecha cambiaria en los márgenes agropecuarios, con dólar exportador relativamente constante.
A pesar de los desafíos, el sector mantiene su posición como uno de los principales exportadores mundiales de granos y derivados: cerró 2024 con un total de 73,5 millones de toneladas exportadas a lo largo del año, con el maíz y la soja como los cultivos más comercializados.
Solo la exportación de productos primarios (sin contar grasas y aceites, y otros productos como manufacturas de origen agropecuario) generó un total de 18,3 mil millones de dólares a lo largo de 2024, constituyéndose así en el 23 % de las exportaciones totales. Si a estos números si se incorporan las manufacturas de origen agropecuario (MOA), el porcentaje trepa al 60,2% de las exportaciones.
Para esta campaña, con la cosecha fina ya finalizada y la siembra de la gruesa virtualmente terminada, los principales actores de la cadena esperan un crecimiento del 3,7 % en la producción de los cuatro cultivos principales (trigo, maíz, cebada y soja), que en cosecha alcanzarían las 124,2 millones de toneladas, con una superficie sembrada total de 36,2 millones de hectáreas (+0,8 % respecto de 2023/24). En principio, esto prevé una recuperación de los niveles normales de producción previo a la sequía del 2023.
El cultivo más relevante por su característica demanda y subproductos derivados es la soja. El informe del CREEBBA cita a la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que señaló que alcanzará en la presente campaña un total de 50,6 millones de toneladas. Sin embargo, se aclara desde la Bolsa de Rosario, las condiciones climáticas del país podrían empeorar las estimaciones debido a la falta de lluvias desde la segunda quincena de diciembre, provocando que el 40 % de la soja sembrada se encuentre en una condición hídrica de sequía: que la condición de cultivo también empeoró, pasando de 8 % de cultivo con condición mala a 21 %.
El maíz también se ve afectado por dichas condiciones climáticas. Según la BCR, con un área de cosecha de 6,5 millones de hectáreas -superficie que, con un escenario normal podría haber representado 52 millones de toneladas de producción-, se prevé que por las condiciones climáticas mencionados anteriormente se reduzca en 4 M Tn, alcanzando 48 M Tn.
En el ámbito local, se observa en los últimos meses un buen dinamismo en el Puerto de Bahía Blanca. De acuerdo al CREEBBA, a lo largo de 2024 se advierte un movimiento portuario de 10,4 millones de toneladas de los principales granos y subproductos; es decir, 44,5 % por encima de lo transportado en igual período de 2023.
Cambios regulatorios y retenciones
El informe del CREEBBA hace un párrafo aparte respecto a los cambios regulatorios y la decisión del gobierno nacional de bajar temporalmente de los derechos de exportación (DEX) para algunos cultivos.
De acuerdo a esta determinación, hasta junio de este año el esquema de retenciones será el siguiente:
La soja pasa de 33 % a 26 %, mientras que sus derivados bajan de 31 % a 24,5 %.
El trigo, la cebada y el maíz caen de 12 % a 9,5 %.
Por su parte, el girasol baja de 7 % a 5,5 %.
Si bien se trata de una medida de corto plazo, se explica, constituye un alivio para el sector, además de contribuir a paliar la difícil coyuntura que se atraviesa vía mejoramiento del tipo de cambio efectivo de los cultivos mencionados.
Altas y bajas para la ganadería
En relación al consumo de carne vacuna, luego de alcanzar en julio un máximo relativo con 55 kilos por habitante por año, lo que lo convierte en la cifra más alta desde noviembre 2023, no se observa una tendencia clara.
Los consumidores no pudieron mantener esas cifras en los meses posteriores, cayendo en agosto y noviembre 11,5 % y 10,6 % respectivamente. Por su parte, septiembre y octubre presentaron recuperaciones en las cantidades consumidas, aunque no fueron suficientes para recuperar un sendero alcista, con 0,9 % y 6 %, respectivamente. Noviembre terminó con un consumo aparente de 47 kilos por habitante.
En términos interanuales se observa una caída del 14,4 % en los kilos, cuando en 2023 se había ubicado en 52 kilos. Es decir, el consumo 2024 se encontró por debajo de lo observado el año anterior.
En cuanto a la producción de carne vacuna, se puede observar -como en el consumo-, un aumento en julio seguido de una caída en los meses de agosto, septiembre y noviembre. De esta manera, en el onceavo mes del año, se produjeron 260 mil toneladas de res con hueso, 8,9 % por debajo de noviembre de 2023.
En este marco, entre enero y noviembre del año pasado se produjeron 2,89 millones de toneladas de res con hueso, 150 mil toneladas menos que lo producido en el mismo período de 2023, lo que representa una caída de 4,9 %.
Un desafío a destacar, ligado al sector, consiste en el fin de la especulación financiera. Con la consecutiva disminución de la inflación, caída de las brechas financieras y el ordenamiento de otras variables macroeconómicas, los productores deben priorizar la productividad y eficiencia de sus cultivos en pos de asegurar una rentabilidad futura.
En este contexto, con un sector agrario con dificultades a enfrentar, el ámbito ganadero logra mantenerse como uno de los sectores claves de la economía.
Pese a la caída del consumo en el mes de noviembre (10,6 %), el mismo pareciera mantener una tendencia relativamente constante en los últimos cuatro meses del año que despreocupa al productor del consumo interno, aunque permanece por debajo en términos históricos.
Además, durante 2024, según el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), las exportaciones argentinas de carne alcanzaron las 820 mil toneladas, lo cual representa el volumen más alto en los últimos 57 años. Para 2025 se espera superar las 860 mil toneladas de carne de res con hueso.
La Nueva