05/04/2019 • EDUCACION
Antonela Gros, Psicóloga.

“Si los chicos se dejan guiar porque les fue mal en el colegio, y eso frustra su proyecto de vida, tal vez están desperdiciando la capacidad de armar algo que los haga muy feliz por no considerar sus herramientas o sus capacidades en su totalidad”.
“Después del secundario, ¿qué?” fue el tema que planteó ante un numeroso grupo de jóvenes que este año se reciben del nivel secundario la Lic. en Psicología Antonela Gros el miércoles en el Mercado de las Artes.
“¡Qué pregunta a esta edad! Es una pregunta existencial, a una edad en que no estamos preparados para medir las consecuencias de las decisiones que tomamos, por una cuestión propia de esta etapa de la vida, propia de los procesos de maduración y desarrollo que se dan al finalizar la adolescencia. Con lo cual es una exigencia para los chicos tener que decidir todo su proyecto de vida cuando ellos mismos se sienten que no están preparados para hacerlo. De ahí la importancia de la orientación vocacional ocupacional, como una herramienta para asistir ese proceso de toma de decisiones”, dijo en entrevista a La Nueva Radio Suárez.
Analizó que “hay un poco de desinformación en relación a la oferta académica, hay cierta incertidumbre en relación a lo que es la inserción laboral futura. El nuestro es un país que es poco predecible a veces, y si consideramos que una carrera universitaria demora unos 6, 7, 8 años en finalizarse, no podemos en este país tan cambiante anticipar cuál será el mercado laboral al momento del egreso. Con lo cual los factores sobre los que se tiene que sostener la decisión a veces están un poco endebles”.
Por eso es muy importante el proceso de orientación vocacional, “como herramienta para asistir este proceso de toma de decisiones y tratar de acompañarlos a tomar la decisión que sea más oportuna para cada caso. De eso se trata la orientación vocacional: buscar la mejor opción de inserción laboral en función de los deseos propios. Es un proceso de construcción individual, subjetiva, personal y en tanto que el proceso lleva su tiempo de autoconocimiento. Es un tiempo de valoración de las herramientas, de las habilidades que cada uno posee en tanto que es sujeto de aprendizaje, que es sujeto de deseo. Un tiempo de poner en la balanza las expectativas propias, las del entorno, las de la familia, de regular los deseos de los demás. Es un proceso complejo, que demanda un montón de cosas al mismo tiempo”.
Consultada en torno a cuánto cuesta reconocer fortalezas y debilidades, tener en claro los talentos que traen consigo y partiendo de la base que también el talento se cultiva, la Lic. Gros expone que “muchas veces se toma el rendimiento académico como predictor del rendimiento universitario, terciario o laboral. Y sería una falacia pensar que si a un chico le fue bien en la escuela necesariamente le va a ir bien en la carrera que elija, o si le fue mal en la escuela, o no tan bien como esperaba, que le va a ir mal en la formación académica. Porque lo cierto es que la oferta académica obligatoria es la misma para todos, y los métodos de evaluación y aprendizaje son los mismos para todos. Mientras que la formación universitaria o terciaria, y la inserción laboral, tiene mucho más que ver con la elección personal, con el deseo propio, por lo tanto, la motivación para realizar esa motivación o esa inserción laboral es totalmente distinta. Cuando uno está motivado para aprender las estrategias cognitivas se hiperactivan. Uno está mucho más interesado en aprender aquello que eligió aprender que aquello que le obligan a aprender. Ese es un factor fundamental que no se tiene mucho en cuenta”.
Destaca que se ponen en juego otras habilidades para encarar un proyecto de vida, “habilidades que tienen que ver con la tolerancia a la frustración, la empatía, la capacidad de aplazar algunas cuestiones del orden de la satisfacción y priorizar las obligaciones. Habilidades de trabajo en equipo, de construcción del proyecto personal. Hay un montón de actividades que el colegio secundario no evalúa porque no es su ámbito, que son necesarias y que seguramente los chicos cuentan con ellas como potencialidades para este nuevo proyecto de vida, y no se tienen en cuenta muchas veces. Entonces, si los chicos se dejan guiar porque les fue mal en el colegio, y eso frustra su proyecto de vida, tal vez están desperdiciando la capacidad de armar algo que los haga muy feliz por no considerar sus herramientas o sus capacidades en su totalidad”.
Según informaciones oficiales, “hay más de 131 universidades en nuestro país y casi 8 mil carreras, casi 8 mil espacios de formación, sólo en el ámbito universitario. Algunas a distancias, la gran mayoría presenciales. Algunas públicas, otras privadas. Además, tenemos los espacios de formación profesional y técnica, los profesorados. Es decir, hay una oferta académica que desconocemos. Si podemos hacer un análisis un poco más individualizado de las herramientas de cada chico, de sus intereses, de sus capacidades y potencialidades, de lo que puede, y podemos hacer un análisis más pormenorizado de la oferta académica que tenemos, me resulta muy difícil pensar que no puedan encontrar algo que siente las bases a un proyecto de vida, a un desarrollo más allá de las expectativas con que terminan la escuela secundaria. Tienen que conocerse más y conocer la oferta económica o laboral que tenemos actualmente”.
“¡Qué pregunta a esta edad! Es una pregunta existencial, a una edad en que no estamos preparados para medir las consecuencias de las decisiones que tomamos, por una cuestión propia de esta etapa de la vida, propia de los procesos de maduración y desarrollo que se dan al finalizar la adolescencia. Con lo cual es una exigencia para los chicos tener que decidir todo su proyecto de vida cuando ellos mismos se sienten que no están preparados para hacerlo. De ahí la importancia de la orientación vocacional ocupacional, como una herramienta para asistir ese proceso de toma de decisiones”, dijo en entrevista a La Nueva Radio Suárez.
Analizó que “hay un poco de desinformación en relación a la oferta académica, hay cierta incertidumbre en relación a lo que es la inserción laboral futura. El nuestro es un país que es poco predecible a veces, y si consideramos que una carrera universitaria demora unos 6, 7, 8 años en finalizarse, no podemos en este país tan cambiante anticipar cuál será el mercado laboral al momento del egreso. Con lo cual los factores sobre los que se tiene que sostener la decisión a veces están un poco endebles”.
Por eso es muy importante el proceso de orientación vocacional, “como herramienta para asistir este proceso de toma de decisiones y tratar de acompañarlos a tomar la decisión que sea más oportuna para cada caso. De eso se trata la orientación vocacional: buscar la mejor opción de inserción laboral en función de los deseos propios. Es un proceso de construcción individual, subjetiva, personal y en tanto que el proceso lleva su tiempo de autoconocimiento. Es un tiempo de valoración de las herramientas, de las habilidades que cada uno posee en tanto que es sujeto de aprendizaje, que es sujeto de deseo. Un tiempo de poner en la balanza las expectativas propias, las del entorno, las de la familia, de regular los deseos de los demás. Es un proceso complejo, que demanda un montón de cosas al mismo tiempo”.
Consultada en torno a cuánto cuesta reconocer fortalezas y debilidades, tener en claro los talentos que traen consigo y partiendo de la base que también el talento se cultiva, la Lic. Gros expone que “muchas veces se toma el rendimiento académico como predictor del rendimiento universitario, terciario o laboral. Y sería una falacia pensar que si a un chico le fue bien en la escuela necesariamente le va a ir bien en la carrera que elija, o si le fue mal en la escuela, o no tan bien como esperaba, que le va a ir mal en la formación académica. Porque lo cierto es que la oferta académica obligatoria es la misma para todos, y los métodos de evaluación y aprendizaje son los mismos para todos. Mientras que la formación universitaria o terciaria, y la inserción laboral, tiene mucho más que ver con la elección personal, con el deseo propio, por lo tanto, la motivación para realizar esa motivación o esa inserción laboral es totalmente distinta. Cuando uno está motivado para aprender las estrategias cognitivas se hiperactivan. Uno está mucho más interesado en aprender aquello que eligió aprender que aquello que le obligan a aprender. Ese es un factor fundamental que no se tiene mucho en cuenta”.
Destaca que se ponen en juego otras habilidades para encarar un proyecto de vida, “habilidades que tienen que ver con la tolerancia a la frustración, la empatía, la capacidad de aplazar algunas cuestiones del orden de la satisfacción y priorizar las obligaciones. Habilidades de trabajo en equipo, de construcción del proyecto personal. Hay un montón de actividades que el colegio secundario no evalúa porque no es su ámbito, que son necesarias y que seguramente los chicos cuentan con ellas como potencialidades para este nuevo proyecto de vida, y no se tienen en cuenta muchas veces. Entonces, si los chicos se dejan guiar porque les fue mal en el colegio, y eso frustra su proyecto de vida, tal vez están desperdiciando la capacidad de armar algo que los haga muy feliz por no considerar sus herramientas o sus capacidades en su totalidad”.
Según informaciones oficiales, “hay más de 131 universidades en nuestro país y casi 8 mil carreras, casi 8 mil espacios de formación, sólo en el ámbito universitario. Algunas a distancias, la gran mayoría presenciales. Algunas públicas, otras privadas. Además, tenemos los espacios de formación profesional y técnica, los profesorados. Es decir, hay una oferta académica que desconocemos. Si podemos hacer un análisis un poco más individualizado de las herramientas de cada chico, de sus intereses, de sus capacidades y potencialidades, de lo que puede, y podemos hacer un análisis más pormenorizado de la oferta académica que tenemos, me resulta muy difícil pensar que no puedan encontrar algo que siente las bases a un proyecto de vida, a un desarrollo más allá de las expectativas con que terminan la escuela secundaria. Tienen que conocerse más y conocer la oferta económica o laboral que tenemos actualmente”.